Descubro cómo hackers infectan tu PC a través de LinkedIn

Un intrigante día de abril, abro LinkedIn y su buzón de correo, solo para encontrar una inesperada solicitud de un tal Terry, alguien a quien no conozco ni de vista.

Sin rodeos, me solicita mis servicios de publicidad en Facebook para una marca de ropa, mencionando un presupuesto de entre 50 y 100 mil dólares.

Aunque las propuestas usualmente son más detalladas, decido responder y solicitar información adicional sobre la campaña: público objetivo, ubicación, entre otros.

Aprovecho para echar un vistazo a su perfil, que parece un poco débil pero no lo suficiente como para generar sospechas.

Tan solo 18 minutos después, Terry me responde con la URL de la tienda en línea y el perfil de Facebook, que curiosamente solo tiene dos opiniones, una de ellas bastante negativa. Sin embargo, no responde a ninguna de mis preguntas.

 

 

En su lugar, me pregunta si estoy utilizando un ordenador y si puedo revisar la descripción del puesto, lo que aumenta mis dudas, ya que no hay tal archivo en su mensaje.

Movido por la curiosidad, decido seguir con el juego.

Empiezo yo.

Primer movimiento: Le informo que no puedo responder debido a la falta de detalles y la ausencia del documento adicional prometido.

 

Segundo movimiento: Terry me envía una URL de Dropbox que, según él, contiene fotos de productos y la ansiada descripción del puesto. Aunque ya había visto los productos en su sitio web, mi inquietud crece ante la posibilidad de encontrar algo insólito en un archivo PDF.

Tercer movimiento: Hago clic para descargar y salir de LinkedIn, encontrándome con un archivo ZIP (que data de 2012, algo extraño).

Cuarto movimiento: La sorpresa no tarda en llegar: dos archivos ejecutables se revelan ante mí, presagiando un inminente giro en este juego de suspenso e intriga.

El quinto movimiento me corresponde: respondo con entusiasmo a su acuerdo, pero decido añadir un toque de humor con sugerencias poco convencionales. Propongo cambiar el nombre de la marca a «Kangaroos and Koalas Fashion» y utilizar una imagen de fondo de un didgeridoo tocando en solitario para los anuncios. Aunque estas ideas son bastante inusuales en un contexto de negocios, también lo es enviar archivos ejecutables. Me pregunto si mi interlocutor comprenderá que no estoy tomando en serio la propuesta o si creerá que me estoy burlando.

Aprovechando el momento, añado un ingrediente financiero a la situación. Le propongo viajar a Australia y, para ello, le solicito un pago por adelantado con el objetivo de conocer al equipo en persona. A pesar de que mi propuesta podría ser percibida como una broma o una exageración, mantengo el tono jocoso en respuesta a las inusuales prácticas de Terry en el ámbito profesional.

 

Te comparto que me encuentro ansioso por saber si Terry responderá o no a mi peculiar propuesta. Dado que siempre parece estar conectado, me intriga conocer su reacción ante mi juego de palabras y humor. ¿Seguirá adelante con la trama o se dará cuenta de que algo no cuadra? El suspenso e intriga se intensifican mientras esperamos la respuesta de Terry en este enigmático intercambio.

Día siguiente:

Y así, como un relámpago en mitad de la noche, Terry desaparece de LinkedIn, probablemente a causa de denuncias en su contra. Me encuentro con una mezcla de asombro y diversión mientras contemplo el repentino final de nuestro inusual intercambio.

No puedo evitar pensar: «Con lo bien que nos entendíamos… ya no está en LinkedIn». Me pregunto si quizás en algún rincón del ciberespacio, Terry sigue tramando sus peculiares propuestas y compartiendo archivos ejecutables con desprevenidos usuarios.

Aunque nuestra colaboración fue breve y llena de suspenso e ironía, debo admitir que aquel episodio me dejó una sonrisa en el rostro. A veces, el mundo de los negocios puede ser monótono y predecible, pero aquel enigmático encuentro con Terry me recordó que aún hay espacio para la intriga y el humor en el ámbito profesional.

 

Con lo bien que nos entendíamos… ya no es dentro de LinkedIn

 

La moraleja de esta peculiar historia es que, aunque la curiosidad pudo más que la cautela en mi caso, siempre debemos estar alerta y proteger nuestros dispositivos y datos personales. En fin, nunca se sabe cuándo un nuevo «Terry» podría aparecer en nuestras vidas.

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After gaining experience in international trade, I have embarked on a diverse journey through digital marketing roles. This has included providing support for a classified site, working in SEO, handling email marketing for a SaaS company, steering online marketing for an E-commerce business, and serving as the CMO for a startup, before eventually becoming the director of online marketing for a marketing agency. This extensive experience led me to start my own venture.

Since 2011, I've been an SEO, SEM, and Inbound Marketing consultant based in Barcelona. My mission is to assist French and Spanish companies in transcending the barriers presented by the Pyrenean mountains to achieve success in their markets.

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